
Enrique de Ossó (1840 – 1896) experimentó la bondad y el amor de Dios. Vivió su identificación con Jesús en un camino propio de encuentro existencial con María y Teresa y se transformó en apóstol del conocimiento y amor de Jesucristo. Así se fue configurando su corazón de sacerdote, padre y maestro.
En Teresa de Jesús descubrió además la capacidad de la mujer en la evangelización y transformación de la sociedad. En respuesta a las situaciones de su tiempo llevó adelante múltiples iniciativas apostólicas y en 1976 fundó la Compañía de Santa Teresa de Jesús.
Nuestro Fundador nos dio como madre y maestra a Teresa de Jesús, mujer que, a partir de la experiencia de Dios, se comprometió con su tiempo y con su historia.

Las teresianas estamos llamadas a vivir un proceso transformador de unión con Jesús similar al que ella vivió, hasta que Dios nos conceda hacer nuestras las palabras que escuchó del Señor: “Mirarás mi honra como verdadera esposa mía. Mi honra es ya tuya y la tuya mía”.
Tratar de amistad con quien sabemos nos ama nos lleva progresivamente a pensar, sentir y amar como Jesús. Este trato de amistad se fundamenta y se expresa en el amor fraterno, el desasimiento y la humildad.
Nuestra familiaridad con la Humanidad de Cristo nos capacita para reconocer su presencia en nosotras mismas, en nuestras hermanas y hermanos y en las realidades y acontecimientos cotidianos. Nos conmueve reconocer el rostro de Cristo muy llagado en las realidades sufrientes de nuestro mundo; en nuestro compromiso con ellas vivimos la comunión con Jesús.
La sinceridad de nuestra respuesta al amor de Cristo ha de conducirnos a vivir como los pobres y asumir su causa. La comunión real con los pobres es para nosotras un camino y un aprendizaje que nos ayuda a crecer como personas y como cristianas.

Poco tiempo después de su fundación en 1876 la Compañía comenzó a extenderse y a organizarse por unidades regionales llamadas Provincias. La Provincia San José (que comenzó en 1891 con la llegada de las hermanas a Montevideo), reúne a las comunidades de la Compañía que se encuentran en Uruguay, Argentina y Bolivia. Somos sesenta y nueve hermanas de varias nacionalidades, que vivimos en diecisiete casas. Desarrollamos nuestra misión en barrios, colegios, residencias universitarias, parroquias.