LA PRIMAVERA DEL SEÑOR

primavera

Ha despertado la primavera
el corazón se estremece.
Tiempo del amor intenso
Y la belleza florece.

Todo se viste en colores
Y por fuera resplandece
¿Será imagen del alma
El ser humano que crece?

Señor, que la primavera
Estalle en mi corazón
Serene las emociones
primaveraY haga sentir su candor.

De nada vale, Señor
Tener un jardín por fuera
Si el jardinero no eres Tú,
dentro, no hay primavera.

Desearía mucho, Señor
Que mi primavera fuera alegría,
De belleza, de placer y de perfumes,

Fruto, de pequeñas cosas de la vida.

primaveraQuiero ser tu primavera
Tu flor, tus ojos, tu encanto
Y contemplarte en silencio
como los lirios del campo.

Hna. Inés de Jesús

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LLEGADO EL INVIERNO

tejido

Llegado el invierno
la abuela María
las lanas mezclaba
con gran alegría
Pensaba en sus nietas,
en su preferida
a quien le tejía
el chaleco mejor.

Combinar colores
era juego fácil
para quien ponía

todo el corazón
Rayados y a cuadritos,
hacia milagros,
rombos y estrellitas,
eran un encanto.

Ponerse el chaleco
que tejía la abuela
era competencia
al ir a la escuela.
Y vestir las medias
siempre abrigadas
con las botas nuevas
de cuero y lustradas.

Las agujas gruesas
de huesos grisáceos
en las manos de la abuela
eran delicados.
Abajo y arriba
cruzaba las lanas
en sus blancos dedos
nada se enredaba.

Era hábil y suelta
en deslizar las agujas
que al rozar las puntas
chispeaban con música
En una mañana
las mangas tejía
y el largo probaba
a quien convenía
y por la tarde
el saco tenias.

Sus ojos celestes
todo lo veían
pero sus manos
no se detenían.
Restaba los puntos,
los disminuía
para que la sisa
no quedara chica.
y a veces sumaba
y agregaba puntos
para que mi talla
todo le quedara.

Las hijas y nietas
formábamos filas
para arrebatarle
la mejor tejida.
Hasta que un buen día
cuenta ella se dio
de que nada es gratis
y todo nos cobró.
Pero los tejidos
que  mejor hacía
ella los guardaba
para su “querida”.
Las tías sabían
quien era esa nieta,
pero se callaban
eran muy discretas

Ahora en el cielo
con lanas doradas
tejerá a los ángeles
con agujas plateadas
y cuando yo llegue,
a esa morada
juntas tejeremos

como enamoradas. 

 

Inés de Jesús stj

 

 

 

 

EN LA TARDE DE LA VIDA

Señor, en la tarde de la vida

se agiganta la esperanza,

por más que nos turbe el miedo

seremos puntas de lanzas.

 

Aunadas, en este otoño

al invierno abrazaremos

como niñas en tus brazos

nunca nos podrá el miedo.

 

 

 

Atentas a lo que nos pides

nos volvemos a ofrecer

aunque cueste la subida,

tuyas queremos ser.

 

Que en nuestro vientre se geste

esa luz y esa verdad

y nuestras miradas sean

portadoras de bondad.

 

Vivir desde el espíritu

en la pobreza de Dios

ha de ser nuestro servicio

como ANAWIN del Señor.

 

Quisiera leer la vida

en todo cuanto acontece.

En la pequeña semilla,

percibir lo que trasciende.

 

Leer el Reino de Dios

desde aquel bello momento,

en el que la Trinidad

su sello puso en mi cuerpo.

 

Desde esta novedad

ser ese inquieto fermento

que viva con sencillez

el anuncio del Maestro.

 

Inés de Jesús stj

 

ANTE EL OCEANO

Ante el ocenano

En el silencio quieto

de la gran inmensidad

se viene muy despacio

tu mensaje de paz.

 

Hay tantas cosas dentro

que quieren despertar:

amar las cosas simples

que dormidas, siempre están.

 

Y mis ojos engolfados

de tu majestuosidad,

quieren decirlo todo

y no pueden expresar.

Parpadean ansiosos

buscando más y más

y en el silencio mojado

se comienzan a inflamar.

 

En sinuosas siluetas

de esbelta desnudez

te lanzas a la orilla

queriéndome atrapar.

 

Hna. Inés de Jesús